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miércoles, 10 de junio de 2009

Es otra cosa

 

Víctor cuelga el auricular del teléfono denotando molestia, Lilia pregunta: ¿qué ha pasado?


 


¿Eh? No, nada, vuélvete a dormir; yo voy por un vaso de agua. Aprieta los dientes en su boca y acerca sus labios tensos a la frente de Lilia para que ella se sienta más tranquila. Aunque cada músculo de Víctor señala ansiedad, Lilia decide mentirse y volver a dormir.


 


“Ya no...” jaja: Víctor se sonríe a sí mismo: ese pinche jueguito de reproches ya le tiene tan cansado, cansado...


 


Bebe el agua desde la jarra que estaba en la puerta del refrigerador, bebe hartándose, queriendo capturar con el paso de esta en la garganta todos esos gritos de desespero. Bebe, bebe. El frío corriente que llega del refrigerador abierto le acaricia los pies descalzos y la espalda desnuda.


 


Aprieta los ojos: “Ya no”. ¡¡¡Aaaaaaah!!!El grito interno se abraza a las agujas frías del agua, deseando salir sin poder hacerlo: “Ya no...” Y se le acaba el último chorrito...


 


Su figura jadeante se antoja para fotografía, a contraluz dentro del refri, retorcido hacia su estómago: la viva imagen de la ansiedad deseosa.


 


Trata de contener la erección al pensar en ella, pero ya no, ya no. La jarra vacía en sus manos y contra sus rodillas cae acelerada y quiebra delante sus pies, entonces Víctor despierta de su letargo.


 


Un tamborcillo de su corazón se le oscurece y ya parece cantarle al oído alguna rolita de Portishead: el sonido de víbora caminando en el suelo más liso y ennegrecido, la cobra encantada con la cabeza erguida y los ojos fijos...


 


¿Quién te calma esta noche? Piensa en ella dentro de su cama, con los brazos y las piernas encogidos, con las manos empuñadas: Suele dormir así cuando cree que nadie la ve... ¡Desgraciada, viéndote dan ganas de matarte!


 


Pero Víctor levanta la cabeza con ganas de ignorar la imagen, aprieta los dientes aún más, da un paso olvidándose de los vidrios: vuelve a despertar: Pobre pendejo, no sabes ni caminar o beber sin tener que romper algo.


 


“¿Estas herido?” Pregunta una voz en su espalda. ¡Lilia! Piensa y voltea apresurado, pero en la alucinación del desvelo se encuentra con otra cara en una remembranza: ¿Estas herido? Le pregunta una dulce cabecita redonda. ¿Te duele algo? ¿Te sientes bien? Discúlpame, creo que venía distraída, no me fije que venias cruzando, discúlpame, discúlpame, ya mero y te dejo tirado aquí en la avenida, ¿te sientes bien? Víctor aún aturdido por el golpe balbucea: ¿Ah? Sí... eh... sí... estoy bien... Y la cabecita sonríe aliviada...


 


“¿Estas herido?” Vuelve a preguntar la voz ya dentro de la cocina, la sonrisa aliviada se esfuma dentro de un gesto de preocupación en unos labios distintos. Lilia mira inquisitiva a Víctor y éste, regresando nuevamente al momento se exalta: ¡te dije que te durmieras! Pero... escuché... ¡Mamadas que! yo ahorita levanto esto, regresate a la cama...


 


...Y... ¿no te enamorarías de mí? ¿Eh? ¿Pero que pendejadas son esas? El amor es otro tipo de cosa, niña, tú me gustas, eres adorable con tu cara redondita, redondita, me atraes. El amor es otro tipo de cosa... ¿Qué tipo de cosa? Otro tipo de cosa: lo sabrás cuando lo encuentres...


 


“Es otro tipo de cosa...” Musita Víctor mientras recoge los vidrios en el suelo...


 


...Víctor, ¿esto es amor? ¿Estar dentro de ti, dices? No, niña, se llama sexo. ¿Y que no hay amor en el sexo? Pues no sé, ¿crees que te amo? Yo digo que sí... No, yo a quien amo es a Lilia, mi esposa...


 


Ya no coordino, me cae de madres, no coordino. Reniega Víctor, mientras sube las escaleras hacia su dormitorio. En la cama Lilia solloza dormida... “Víctor” le llama entre sueños, ¿qué? Responde él automáticamente... “tú ya no me amas...” No, ya no, Lilia...


 


Pero cuando vira para encararla y sostener sus palabras mirándole a los ojos, se da cuenta que Lilia duerme, triste, pero duerme. Se sonríe a sí mismo: este jueguito de reproches le tiene cansado. Ella llamó: “tienes razón” le dijo, “el amor es otro tipo de cosa...”

sábado, 30 de mayo de 2009

Aqui

 

Aquí,


de vuelta a casa nuevamente,


a la sombra soleada de un día de otoño,


con recuerdos de sonrisas pasadas,


con las voces melódicas de una roída memoria




Aquí, pienso en ti como hace poco.




Aquí,


a bordo de mi mustia compañía


de mi corte de niño tramposo


de mi ceja delineada -hasta ahora- por un solo dedo


con mis mejillas heridas de las lágrimas que aún no lloro.




Aquí, pienso en ti como esperanza.




Aquí,


como sonrisa imaginada te presentas,


como carcajada ingenua y ridícula, - tan, tan, distinta a la de él, tan, tan, lejana a la de ella...-


como reclamo entretenido de un “me comparas”


como una luz... y estoy cansada...




Aquí, pienso en ti por si estoy sola.




Aquí, alucino tu mirada.


Aquí, todavía no estoy acabada.


Aquí, no le encuentro el gusto a morir.




Aquí, me abrazas por vez primera,


Aquí, me enseñas el significado de las palabras,


Aquí, me tratas con la ternura olvidada.




Aquí...




Y si no me das las estrellas?


Ni el mar ni la oscura playa?


Dime entonces, que esperas, que te diga en esta charada?




Que si me lamento o si río,


Dime, estarás, tú, a tiempo?




Es tan rápida esta venganza, es tan rápido este olvido


Que no ves que la esperanza... -él...- me cortó las alas con su ombligo?




Aquí, no me tocas ni me engañas


no me lastimas como otros han hecho


Aquí, tus palabras son palabras,


ninguna un solo hecho.




Aquí, dime, que más puedo decirte?


que quieres que hoy te pida,


dame, sólo por hoy, un minuto de silencio.


 


2004

lunes, 25 de mayo de 2009

Cuento breve

 

...Y todos se quedaron solos, ermitaños, en silencio...


 


Pero un día, aquel sentimiento de querer sentirse con alguien, compartido con alguien, volvió surgir.


 


Un soñador fue en busca de una soñadora y al encontrarla no pudo más que sonreír, se le acercó y murmuró a su oído un “hola.”


 


Ella, sorprendida , supo que en esa palabra había más que un simple saludo: era la primera palabra pronunciada desde que el mundo pretendió querer callar, y en esa palabra, sino se trataba con cuidado, crecería poco a poco una nueva condena...

viernes, 8 de mayo de 2009

Curiosidades

Y un día el sadico curioso se pregunto si sumergiendo a una mujer con los tiburones en los días de su menstruación estos se la comerían. Ya se sabe que los tiburones siguen el rastro de sangre para encontrar a la presa que seguramente está vulnerable. Así pues el pequeño sadico sumergió a una mujer con las carecteristicas especificadas con los tiburones y estos dejaron el platillo intacto.

martes, 2 de diciembre de 2008

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Heme aquí

 




 

 

Y heme aqui, en una escena nocturna, temiendo.

Busco esconderme. Busco gritar. Busco ausentarme. Busco huir.

Busco tambien encontrar. Busco escalar. Busco rendirme. Busco luchar.

Busco golpearle, reclamarle... Busco llorarle...

 

Busco... Aún la busco.

La busco en la cama, pensando ¿qué nos hicimos?

La busco en la sopa, queriendo encontrar ese sabor que me abria el apetito.

La busco en las calles, caminando con ella sin que lo esté.

La busco en los besos y sólo está en el ayer.

 

¡La busco! Dios... cuanto la busco

Tanto como cuando estando a mi lado la busqué

Y hoy en una escena nocturna, temiendo,

La busco sabiendo que incluso entonces no la encontré.

 

La busco, señores, la busco...

pero ya va siendo hora de comenzarla a perder.

 

septiempre 2008

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El camino

 

Un día me contaron de un camino. ¿Han oído hablar -o han leído- la cadena en correo electronico que les pregunta qué camino elegirian entre uno largo y uno corto? Yo siempre he elegido el camino largo: caminar lentamente y ver la belleza, utilizar mis patas, oler la maleza... aunque signifique un camino un poco más dificil... Pero este camino del que me contaron era diferente: se trataba de un camino que para algunos era corto y para otros largo: cambiaba según quien lo recorría, a unos les podía tomar la vida entera recorrerlo y no por ello significaba que podían llegar al final mientras que a otros les podía tomar un sólo paso para aútomaticamente estar del otro lado,. Para algunos podría resultar muy doloroso caminarlo mientras que a otros les podía resultar gratificante.

 

Era un camino ya hecho, un señor grande ya se había tomado el tiempo de hacerlo, e incitaba al que quisiera a caminarlo... ¿pero como decirlo? A ese tipo de caminos, los que alguien más ya hizo, se les tiende a tener desconfianza: pocos creen en la sabiduría de los demás y seguro un truco macabro había de tener cuando no a todos les iba igual y cuando cada quien conseguía y aprendía de él cosas distintas.

 

Supe de quien quiso caminarlo en motocicleta a toda velocidad y a los primeros metros consiguio que se le atascaran las ruedas de ésta en unas ramas, de modo que tuvo que regresar el trecho recorrido para buscar quien le ayudase a desatascarla, cuando pudo encontrar quien lo ayudara vio que la motocleta ya era inservible y tuvo que ver la posiblidad de caminar; no le gusto la idea y decidio que hasta ahí llegaba, podía acomodarse y tanta curiosidad por el qué había al final no tenía. Un par de caminantes se burlaron de él cuando lo encontraron años más tarde al borde del camino, estos iban turnandose para montarse en el otro dado cierto tiempo, pero el motociclista no tardo en burlarse de alguno de ellos cuando se percato de que el acompañante alteraba el reloj a su conveniencia para montar más tiempo, hasta que le rompio la espalda y ya no pudieron avanzar más.

 

Tengo una teoría sobre ese camino... y cuando lo encuentre voy a comprobarla, no importa cuanto me tarde, como les dije antes me gustan los caminos largos y éste aunque hecho, debe de tener cosas interesantes... pero bueno, mi teoría es que uno debe caminarlo metiendo las cuatro patas en él, digo... eso da rapideza... ¿no lo creen? Quizás encuentre el final, quizá no... pero me muero de la curiosidad...quiero saber que encontrare yo  ¿Quieren que los lleve a él cuando lo haya conocido?