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miércoles, 13 de enero de 2010

¿Auto homofobia?

He estado buscando la respuesta a por que tarde "tanto" en salir del clóset. También, he buscado la respuesta a por que me he limitado a no realizar ciertas actividades que de más joven ansiaba hacer en mi vida de adulta (cuando, ya podría ser libre), así como tambien la raíz de mis problemas de pareja, más en mis relaciones con hombres que con mujeres. La respuesta ha sido bastante triste y cruel: la discriminación a mi propia orientación sexual.

¿Qué? O sea... ¿a poco eso existe? ¿No se supone que cuando uno se siente gay, transgenero, lesbiana o bisexual, el sólo descubrimiento es en sí una aceptación?

 No necesariamente. Escuchando a mis amig@s y a conocidos de los chats, leyendo ciertas vivencias en internet, escuchando de casualidad alguna conversación en la calle y analizando uno que otro dialogo en televisión observo que es más duro lidiar con uno mismo que con la familia o la sociedad que puede juzgarnos por nuestras preferencias.
 
Es muy simple: todos los juicios que hemos mamado desde la cuna, todas las opiniones de la gente alrededor se quedan incrustados dentro nuestro, de modo que llega el momento en que aún cuando nuestro mejor amigo no sabe de nuestra sexualidad suponemos que no la aceptara, y entonces es más fácil permanecer callado y/o llevando una relación clandestina.

Y es muy probable que el amigo en cuestión o el familiar a quien queremos confesar nuestro gran secreto realmente actue conforme a nuestra suposición, pero ese no es el real problema: el escuchar de su boca ciertas ideas que ya creemos de nosotros mismos es lo hiriente.
 
Podemos pasar muchos años sin siquiera percatarnos que el principal inquisidor de nuestros actos somos nosotros mismos.
 

♦ La aceptación de la no aceptación de nuestros padres -o seres amados-, es una de las más simples y duras discriminaciones que podemos poner en nuestras manos, pues de principio nos lleva a escondernos de todo el mundo pero poco a poco nos lleva a la devaluación de nuestras expresiones, gustos e ideas, no sólo en lo que se refiere al aspecto homosexual si no a todo lo que conforma nuestra persona.
 
Podemos poco a poco devaluar nuestro trabajo, nuestra opinión y hasta nuestro aspecto si consentimos que, por ejemplo, nuestros seres queridos tienen derecho a no amarnos como somos por que "ellos son muy cristianos", "porque les  es dificil", "porque ellos no entienden" o "porque están educados de otra manera". Otro ejemplo es aceptar que nuestros padres nos escondan o hablen de nosotros omitiendo nuestra prefencia sexual de sus anécdotas pues es permitir que se nos corte un pedazo importante de nuestra existencia.
 
♦ Pensar que "sólo ellos" -los que se manifiestan en contra de la discriminación homosexual- hablan porque les gusta exponerse o por que son un@s loc@s, tambien es un modo de condena hacia nosotros mismos: Es pensar que no pertenecemos a ellos porque lo nuestro es "nomás por ahorita"; porque mi novi@ es la bisexual -el gay, la lesbiana, el transgenero, el travesti...- no yo, yo soy normal; porque "yo no tengo tiempo para esas tonterías, yo trabajo"; porque "¡ay, que vergüenza!"; porque "¿de que sirve que salgamos a manifestarnos? Eso no va traer un cambio".

No alcanzamos a ver que el quedarnos callados es permitir que se cometan más abusos en contra de nuestra individualidad. Sentirnos ajenos a otros homosexuales es no apoyarnos a nosotros mismos, y claro, contribuye a la discriminación entre los distintos grupos que conforma la comunidad LGTTB.

♦ Vivir en la indefinición tambien resulta una autodiscriminación. Recientemente recibí la opinión de que la clásificación de "bisexual" es una definición un tanto ociosa porque en realidad sólo existen los polos de heterosexual y homosexual y no se puede estar en medio. Esta idea es muy común en realidad, pero aceptar que la bisexualidad es un estado transitorio es privar a quien lo es de una identidad, y, sin embargo, no sólo el bisexual puede ser victima de está privación.
 
Caer en el estado del buga (que en su más pura definición es aquél que teniendo una relación -casi siempre informal- con alguien de su mismo sexo, aún niega su homosexualidad) es negarse una cultura que podría enriquecernos como personas: llegar a conocer sensaciones profundas e incluso sentirnos identificados, a modo pues, de tener amistades más cercanas y verdaderas, idolos a los cuales seguir, grupos en los que podamos hablar con libertad y sin recelo y por supuesto, orgullo de nosotros mismos.

♦El permitirnos la ignorancia es tambien una autodiscriminación. No sólo realizar prejuicios hacia otros es sintoma de ignorancia que conduce a un circulo vicioso de discriminación: el no permitirnos informarnos sobre gente en nuestra misma situación sexual, conducirá inevitablemente al desconocimiento de nuestros derechos para defendernos contra agresores o para denunciar discriminaciones homofobicas, en el más pequeño de los casos nos desprovee de maneras de responderle a quien lanza un comentario hiriente acerca de nuestra sexualidad.

Muchas de nuestras quejas ante aquellos que nos discriminan tienen en gran parte su raíz en nuestro silencio.
 
Una vez incrustada la autodiscriminación en nosotros es fácil ir por la vida sin defendernos y mucho menos defender a otro. Tiempo atrás me sucedio que descansando con mi entonces novia en el bosque de Chapultepec, un par de policias se nos acercaron a pedirnos nos retiraramos del lugar porque muchos padres se habían quejado de nuestro comportamiento -(¿?) ¿Cual comportamiento? ¿Qué padres?-.

Habíamos estado caminando por todo el parque, desde el Monumento a los Niños Heroes hasta el bosque tomadas de la mano, a mí, de pronto se me antojaba darle un beso y con efusividad lo ponía en su mejilla, a ratos la abrazaba del cuello. En un punto me invito un helado, vimos a los niños jugar y nos encanto la tranquilidad y diversión con que se estaban llevando. Hasta que luego de un rato nos recostamos en el pasto a dormir una siesta abrazadas. Fue en ese punto en que escuchamos las motocicletas de los vigilantes.

Uno de ellos se acerco y nos llamo: "señoritas". Yo abri los ojos y vi al hombre parado a lo menos 30 centimetros de mí. Nos incorporamos y mientras tanto nos hablaron de la supuesta queja. Realmente nos tomo por sorpresa, creo que ambas recapitulamos todo lo que habíamos hecho y por alguna extraña razón nos sentimos culpables.

"Disculpen pero es que los niños no pueden ver esto" Por nuestra parte silencio. "Aqui atrás está la casa del presidente". Por mi parte, un pensamiento: "o sea y eso que?, no entiendo". "¿Ustedes no fueron ayer a la marcha esta... esta de...?" Del orgullo gay completé yo. "No, no, nosotras no vamos a esas cosas" por parte de mi entonces novia... y por mi parte un silencio sorpendido de ser silencio.

"Ah, no? Que bueno, esa gente nada más sale a exhibirse, nada más van de locas, ayer andaban todos por aquí, vestidos de viejas y eso, no como ustedes señoritas que están muy lindas. Si no las viera abrazadas y tomadas de la mano (es cierto, aún estabamos tomadas de la mano!) ni siquiera me daría cuenta que lo son (qué somos qué, güey? claro, yo con mi rara sonrisa de orgullo porque "no lo parecía"), se ven muy femeninas, están muy lindas". Creo recordar que ambas respondimos "gracias" al unísono. "Miren, disculpennos, pero realmente hemos recibido muchas quejas" "¿De quienes?" Alcanzó a decir ella... "De los padres. O sea... nosotros no tenemos ningún inconveniente de que estén aqui, no están haciendo nada malo, pero es que ellos no quieren que sus hijos vean esto" Y nuestro silencio resignado, frustrado, encabronado, preguntón: ¿por qué? ¡qué ellos le expliquen a sus hijos! A mí que chingados...
 
Salimos de ahí casi corriendo, por unos instantes no quisimos tomarnos de la mano. Al salir del parque completamente queriamos llorar, nos abrazamos y ella molesta me dijo, perdón, no les dije nada porque no sabía que podian decir en tu casa, a lo mejor nos llevan detenidas y por mí no hay problema, por que ya todos saben de mí, pero tú tía... y a lo mejor tu mamá nos regañaba por exhibirnos, se supone que yo tengo que cuidarte...

Agotada, confundida y molesta sin aún saber por qué, respondí: ¿sabes lo qué más rabia me da? Que yo sí soy de esas locas que van a esa marcha, ayer fue la primera vez desde que acepte ("") que soy gay que no fui, y me da rabia, porque debí ir, porque es el primer año que mis amigos saben, y mi mamá y mi hermano... y no fui...


La aceptación de los otros depende ante todo de la aceptación de nosotros mismos.
 
Lo más beneficioso y honroso para mi entonces habria sido gritar a los policias todos mis derechos o al menos cuestionar acerca de las sandeces por las que nos estaban sacando del parque, pero no lo hice, y en el transcurso de cinco años posteriores a ese capitulo entendí porque ni ella ni yo pudimos lanzar palabra alguna en nuestra defensa: Más allá de haber reconocido nuestra preferencia sexual ninguna se pronunciaba por ella, ambas padeciamos de "auto homofobia".
 
Efectivamente, es muy duro vivir la desaprobación de quien se supone debiera amarnos pero el desaprobarnos a nosotros mismos nos puede sumir en situaciones incomprensibles: como nunca aceptar lo gay, lesbiana, bisexual... que somos, hasta aceptarlo pero llevando relaciones destructivas o incluso promoviendo comportamientos como el alcoholismo, sexo sin protección y relaciones promiscuas.

Para que nuestro entorno tenga un cambio debemos reconocer primero que el cambio esta en uno mismo, una vez aceptandonos en nuestra totalidad no será tan necesaria la aprobación de otros para vivir como nosotros queremos, para vivir con libertad. Aunque claro está, ello no implica que después de erradicar la autodiscriminacion debamos quedarnos callados, al contrario, esto nos permitirá manifestarnos con real orgullo y buscando lograr nuevos avances y más respeto de otros. 

domingo, 3 de enero de 2010

Me agotan las ganas

A veces me agotan las ganas de tocar tu piel con mis labios, siento la cosquilla tremenda de querer andar por ella con la boca entreabierta (y todo lo demás) y mi lengua jugando. Siento las ganas de pasar mi humedad por tu erección... siento las ganas de verte cerrar los ojos y apretar tu sonrisa chueca en señal de satisfacción. Siento el recuerdo de tus gemidos pasar por mi corazón. Siento la estrecha agonía de no tener manera de matar mi desazón... y siento, siento el cosquilleo que me eriza la piel sin poder hallar más  fuerzas que para quedarme en silencio y no querer acabar en rima esta pobre declaración...

 





pero la acabe en rima!!

viernes, 18 de diciembre de 2009

Más en que pensar...

Pues resulta que ya voy a tener la posibilidad de elegir -legalmente- casarme con una mujer... Lo único que aún me disgusta es que con los hijos aún serían sólo míos o de ella, porque ni manera de adoptarlos legalmente. Tal parece que como han dicho mis novias el hombre aún las lleva de ganar conmigo, por aquello de que ansio con ansias ansiosas tener un bebé y sí... tambien está la cosa de que no podría tenerlo sin padre, me gustaría que tuviera un padre y no fuese de tubo de ensayo. Más cabrón está porque ahora resulta que todo este mes he sido celibe y todo porque siento traicionar al "ex novio" zoquete que ya buscaba andar con otra fulana vía internet (y yo aquí esperandolo como güey)... Esto último no me gusto, esas confesiones van en otro sitio.

 

En fin... así la cosa. No sé... con esto de mis dos mundos pese a todo no dejo de sentir tristeza con esto de la aún prohibición de adoptar con una chica.  Hace tiempo, cuando me di la oportunidad de formalizar por primera vez una relación y que tal formalización fuese con una mujer, me llenaba de alegría tener un bebé con ella. yo siempre había querido una niña, pero ella logro encariñarme con la idea de un niño... luego, a ella le gusto la idea de que yo fuese la embarazada... pero llegado un punto se me hizo injusto que el bebé fuera sólo mío, después de todo ambas seriamos las mamás. Así que para compartir el sueño ella ya se estaba convenciendo de embarazarse... lo cual ¡era un lujo! Jamás le había cruzado la idea por la cabeza y más por tener bien clavados ciertos estereotipos de lesbiana.

 

Llegamos incluso a hablar del proceso de madre "sustituta", ese en el que el ovulo fertilizado de una se implanta en la otra y así, el bebé sería de las dos y aunque suponiamos con seguridad que el asunto sería muy caro y que probablemente deberiamos no sé...  declarar la esterilidad de la que daria el ovúlo, soñabamos con la idea dulce de un bebé con los ojos y sonrisa de una pero engendrado en el cuerpo de la otra.

 

El asunto derivo en soluciones "más mundanas" ferlización in vitro... búsqueda de un buen padre entre nuestros amigos... Pero ahí comenzo el final de nuestra relación porque al hablar de penes y padres yo sólo tenía uno en mente, y hubiera resultado quizá si no existiera tanto amor de por medio para el tercero en discordia. (...) Y así, en resumen, termino el asunto: con mi vientre vacío y sin mis dos más amadas relaciones. 

 

Ahora bien... quizá comprendas mi tristeza por el hecho de que personas del mismo sexo en matrimonio no puedan adoptar hijos:  si se pudiera, ninguna pareja homosexual tendría que valerse de una tercer persona para tener a una personita llamandoles papás o mamás; no tendríamos que joder terceras vidas dandoles responsabilidades que no quieren, ni cargos de conciencia o culpas; no tendríamos que joder cariños profundos, amistades cercanas o amores añejos; no tendríamos que poner en peligro nuestra relación matrimonial por la entrada de un tercero; no tendríamos que vivir con miedo de que la tercera persona actue en algún momento en contra del matrimonio en forma legal; y ante todo, tendríamos un bebé al que podríamos, amb@s en el matrimonio llamar "mío" o "nuestro" y estaríamos dandole a alguien más un hogar.

 

Sí, en efecto... igual y yo soy harina de otro costal, pero bueno de que me toca, me toca.

 

Un beso desde la otra parte

 

 

 

 

  

martes, 15 de diciembre de 2009

Si

Lo acepto, te extraño... y no sé ni por qué. Me pregunto si admitiendolo me sentire mejor...

domingo, 13 de diciembre de 2009

Donde está mi corazón


Entre la distorsión del disco, la música estridente o el falló de las bocinas, habrá que encontrar el ligero galope de tu mirada incisiva, habrá que encontrar la tonada de un acorde insistente, habrá que encontrar.


Por que, cerrando los ojos, sólo una persona puede convertir a la gaviota en gata, a la gata en humana y a la humana en pensar... Quien puede detener el tiempo en un abrazo de viernes, ¿quién puede? ¿quién puede? ¿quién puede?

Habrá que encontrar la pista borrosa de una premonición de ensueño y viaje, para poder responder, entonces, ¿quién soy yo?

A él, al preferido, le sobran razones para dejar pasar, le sobran razones para no permitirse amar, le sobran reclamos, le sobran las muertes, le abundan, le abundan las lagrimas que yo aún no he podido llorar.

Pero tampoco se lo permite, ¿sabes? Es encantadora su entrega a la rectitud... y al quedarse callado...

Cuando sonríe... se te encaja el pétalo pequeño de un crisantemo, justo en medio de tu propia sonrisa, que te hace enmudecer...

¿Y que le diré entonces? Cuando por fin abra la boca, quiero decir, ¿qué le diré? Un “vuélveme a callar otra vez, vuélveme a callar otra vez...” solícito

¿Dónde está mi corazón? En ese extremo, el raciocinio todavía falta... jeje: todavía falta...





Uno viejo, como todo lo que ando posteando aqui (hasta no escribir cosas nuevas), pero muy a tono con las situaciones.

¿Por qué?

¿Por qué me preocupa tanto sentirme identificada? Hace dos días salí con mi amigo Alejandro. Cada mes me invita al menos una vez a salir, veces que yo siempre rehuso, está vez rehuse invitaciones de él por cerca de año y medio... el tiempo que llevo enredada en uno de esos problemas que tanto me carecterizan y del que ya busco salir. Por ello le pedi me invitara al cine y en la antesala de la pelicula hablamos largo y tendido de esa cosa que me mete en los problemas: mi bisexualidad.

 

Él parece no encontrarle problema, más bien algo de diversión, aunque dicho sea de paso le acaba de ocasionar un tropiezo al descubrir que una chica que le gusta resulto ser de mis mismas preferencias ("la vida quiere decirte algo", le dije ). ¿Por qué no me la presentas? Le pregunte con cierta picardia y diablura (si, por favor) jajajajajajajajajajajajaja frunció un poco la cara, que ya es mucho decir de él dado que normalmente no expresa nada, pero fuera de relajo, ya hablando en serio, le comente que sería bueno, no porque fuera yo a tener una relación con ella (suficientes relajos tengo que sanear por el momento) sino porque efectivamente es complicado encontrar a alguien que se sienta como uno.

 

Alejandro, le dije, es muy dificil para mí: yo no soy lesbiana, y aunque como soy una mujer que gusta de mujeres pueda sentirme a gusto con ellas por coincidir en eso, normalmente el encanto se rompe cuando comienzan a hablar de como salieron del closét. Nunca falta el "yo siempre lo supe"  y comienzan a narrar como se enamoraron de su mejor amiga, o como les rompieron el corazón en la primaria... siempre por una mujer. De pronto salen a cuenta los hombres y dicen "yo nunca me he sentido comoda con ninguno" o "nunca sentí nada con él cuando teniamos sexo" y entonces sí ha valido. ¡Yo no puedo opinar igual! Yo no siento igual. A mí los hombres tambien me encantan y yo no puedo decir que no me guste estar con uno, tampoco es que haya tenido muchos hombres en mi vida (2) pero al que tuve por más, me subia y me bajaba y yo me sentía muy bien. Ahí es donde siento un hueco.

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He leído mucho de aquí y allá pero siempre de homosexualidad (dicho sea de paso, a lo mejor por eso mi anterior "novio" me creyo totalmente lesbiana), he estado buscando algo, y lo he buscado por ese lado, asisto a marchas, entro a chats, leo blogs, y una que otra vez conozco a alguien para entablar una breve coversación. No puedo decir que sea una erudita sobre el tema, de hecho hasta apenas el viernes me di cuenta de lo que he estado buscando: gente bisexual como yo, por lo que dicese hoy lo que es: estoy en blanco. o en ceros.

 

Le explicaba a Ale, el asunto este de la bisexualidad, de mi bisexualidad, cuando me pregunto con quien me sentía mejor, si con hombres o con mujeres y sin tapujos respondí: " con mujeres... pero es que he tenido más convivencia con ellas " (oyeme dos relaciones formales con mujeres y ninguna con hombre, jutifica, no?). Entonces ahí está, me dijo, te gustan más las mujeres... ammm no... El problema que se me ha dado es este: estando con él todo era perfecto, tanto que si normalmente soy 50-50 el promedio se movia a 51-49 favor los hombres, pero tambien esta el hecho de que una vez terminado nuestro primer desencuentro y yo dejandome vivir (por fin) la experiencia con una mujer, pude desear con todo mi ser formar una vida con ella... así que el marcador volvia a 51-49 favor la chica.

 

"Ser bisexual es siempre estar en ese movimiento de 51-49 y ello depende de con quien estés en el momento, más que nada para  poder estar con ella o él lo más entregad@ posible".  Según lo que he leído, y a veces me ha constatado, la existencia del bisexualismo es negada por 1.- la cantidad de relaciones dominantes del bisexual (más mujeres que hombres, más hombres que mujeres) o 2.- su decisión de formalizar con uno de los dos generos, dependiendo de ello se le regresa a su categoria de heterosexual que experimentaba o de homosexual que se negaba. Así, los bisexuales seguimos o sin existir o de algún modo discriminados.

 

"Es curioso", segui diciendole a Alejandro, "pero es justamente ese continuo "desequilibrio" el que nos hace bisexuales". Leí tambien por ahí que el hecho de formalizar con un genero u otro no nos quitaba lo bisexual, pero socialmente lo he visto: nos lo quita, y es ahí donde entra mi conflicto: considero que formalizar con uno u otro es negar mi otra parte.  Y es aquí donde muchos optan por tener 2 parejas, una de cada sexo: bigamia... lo cual... me funciono por un breve tiempo en dos ocasiones (mi consejo: nunca te metas entre una pareja que tenga problemas entre ellos... aunque tambien cabría el otro consejo: si vas a andar con dos personas que no se lleven entre sí, trata al menos que no sepan ni de su existencia). Así pues, otra opción para poder guardar monogamia y no negar la bisexualidad de quien la tiene es que la persona que no lo es lo acepte al 100% (cerca estoy de encontrar a la persona -espero).

 

Y bueno, hablamos de más cosas con respecto al tema, pero por ahora sólo cabe decir que me siento intrigada con mi necesidad de sentirme identificada, no sólo aceptada. Ahora ya sé lo que le molesto a Juan cuando vio que me metía mucho en esto de la diversidad sexual, principalmente con lesbianas, realmente, al parecer, creyo que me sentia parte de ellas por serlo, pero hoy veo que me he movido entre lesbianas y heterosexuales de tiempo en tiempo porque con ninguno termino de sentirme totalmente de. Pero lo explico así: mi parte que gusta de las mujeres es lesbiana por lo que cabe con ellas y la que gusta de los hombres con los hetero. Aunque algo muy curioso y certero me dijo Ale el viernes: "Esta complicado que encuentres algo así, si de por sí, entre heterosexuales no gustamos de los mismo" ¡Quiero conocer a alguien parecido a mi! O sea...

 

En fin, aqui queda mi debraye de hoy, que igual no tiene ni pies ni cabeza pero me vale un comino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 30 de noviembre de 2009

La chica sin corazón

Habia una vez una chica que de tanto amor que sentía decidio quitarse el corazón y guardarlo en una caja. La aseguro con llave y la guardo en el fondo de un cajón... pero poco tiempo después comenzo a latirle algo en el pecho, latía pum pum tan fuerte... tan fuerte... y se dio cuenta que comenzaba a nacerle uno nuevo...

 

¿Y ahora? ¿qué hago con tanto?