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domingo, 21 de abril de 2019

Dormir

Ella dijo que se iba porque ya no puede hacer nada para ayudarme.

Al mismo tiempo dijo que lo hacia para que al regresar estuviera viva, no muerta

Yo no lo entiendo.
Solo quiero dormirían
Dormir
Dormir
Dormir

sábado, 6 de abril de 2019

La gran solucionadora

Cuando ya ni hablar puedes es síntoma de que esto te ha sobrepasado.

Se me han acabado las palabras... quizá las gaste de más: en momentos incorrectos, con personas incorrectas... tal vez dije más palabras que las que tocaban. Suelo hacerlo. Y ahora estoy quedándome muda de nuevo. Cuando ya ni en escrito pueda hablar entonces en verdad me habré acabado... pero siento tan pocas reservas de palabras: la ola de dolor que enmudece todo me está llegando. Hay dolor físico, dolor emocional, dolor racional (dónde se pone eso? Cómo debo entender aquello? Qué se debe hacer cuando...? Es esto igual o no a lo anterior? Ah! Era esto? Pero no sé cómo hacerlo diferente...Sé puede hacer diferente?)
Me estoy quedando también sin personas a quienes decirles. No sé decir las cosas como debo y no puedo recibir ayuda... y necesito ayuda, ¿es ayuda lo que necesito? No sé identificarlo. Tampoco sé cuando necesito un abrazo y si cualquier abrazo vale. La gente normal sabe cuando necesita abrazos? Los pide?

Entra el automático: debo hacer la comida, debo comer, debo dormir, debo beber agua, debo bañarme, debo darle de comer, debo cambiar su pañal, debo jugar con ella, debo decir hola... no me contestan, duele, creo que duele, ya no distingo, algo en mi pecho se siente duro y seco. Debo lavar los trastes, debo escuchar a los otros, debo abrazarlos.
Y a mí:
- Quieres un abrazo?
- Estoy enojada (A la gente enojada se le debe abrazar? Quiero un abrazo? Cómo sé si quiero un abrazo?)
-Después?
-Sí, después (Cuando después? A la gente enojada se le debe abrazar? Cómo sé si quiero un abrazo? Cómo se siente quererlo o necesitarlo? Cómo se pide? Se pide? ) *Quiero hacerme bolita en la cama*
Debo comprar lo de la comida, debo comprar el agua, debo escuchar a los otros, los otros no me escuchan a mí: no digo las palabras adecuadas en el momento adecuado en el tono adecuado con la intención adecuada. Todos me entienden otra cosa, nadie ve mi miedo, nadie ve dolor, nadie ve tristeza, nadie ve confusión.
-Cómo estás?
-Estoy bien
Debo hablar con x para que ayude a resolver tal, debo cambiar el foco, debo calmar a bebé, debo bañar a bebé, debo escuchar a los otros, debo entenderlos: yo no sé lo que están pasando,  yo no viví tal, ella no es como crees, ustedes no vivieron al abuelo, apenas me estoy descubriendo y ya quieres que repare.
-Tengo miedo. *Nadie me escucha*
Debo cocer la comida, debo hacer el manual, debo leer sobre autismo, debo leer Montessori, debo hacer las cartas descriptivas, debo beber agua, debo entender a los otros, debo abrazarlos, debo escucharlos... sin hablar. A mí quien me escucha? Qué hago con esto? *saca una piedra, gris rugosa que se siente filosa, resbalosa y fría, las pequeñas cuevas de la piedra parecen brillar, detonan brillos azules, tristeza. Parece contener algo dentro, brilla como luchando para salir y duele*
Debo lavar los sillones, debo entenderla “ella no es así”, debo entenderla: cada vez que tenga una crisis, debo abrazarla, aún si no lo pide, ya me lo dijo y no lo hago, debo abrazarla, aunque no me hable, aunque no me abrace. Quien me abraza a mi?
-Quieres un abrazo?
-No lo sé (Cómo se siente? Cómo se siente quererlo?)
-Me dices.
-Sí (Cómo se siente? Cómo lo sabré? Cuando se siente? Cómo se siente?) *Quiero abrazar una almohada*
Debo quedarme callada, ¿por qué sigo diciendo cosas de más? A la gente la atasco, la abrumo, no me entienden, no sé decir las cosas adecuadamente, en la medida adecuada, con la intención adecuada, en el volumen adecuado. Esos son mis problemas, no los suyos. “Ese es tu problema, arréglalo tú. Si la gente te dice venado...” Yo debo arreglarlo, soy la gran solucionadora... de mí. No sé pedir nada aunque lo pida, nadie me escucha, no sé hablar, no sé hacerme entender. Yo soy la gran solucionadora de las cosas. Debo dar teta, debo barrer, debo hacer los talleres, debo organizar la siguiente semana, yo debo decir que vamos a comer., debo decir cómo se hacen las cosas... “Es que tú siempre tienes la razón” “es que tú sólo quieres que se hagan las cosas como a ti te gustan”
-No. Lo hacemos juntos? Vemos un día?
-No se. No te puedo decir un día porque no sé qué va a pasar mañana
-Lo podemos hacer mañana
-No, mañana ya quedé con tal.
-Dime un día
-No se. No puedo decirte un día  *suena el teléfono. Queda con otra persona para el jueves*

Estoy indolente y muda. No, no sé pedir un abrazo. No sé cómo se siente necesitarlo, me he dado cuenta. No sé pedir ayuda, la pido pero no me llega: no sé pedirla. La casa se cae a pedazos y yo debo sostenerla, soy un mueble, la columna principal que todos se han olvidado que existe: esto siempre ha aguantado, claro que va aguantar más.
-Necesitas algo?
-*me siento sola* No, no sé
Debo abrazar a bebé y darle besitos, debemos salir a caminar aunque me duela el pie, debo aguantar sola hasta la noche, debo comer entre tanto, debo darle de comer, cambiarle el pañal.

Nos estamos quedando mudas


viernes, 29 de marzo de 2019

jueves, 7 de febrero de 2019

De mis yo y otras realidades

Descubrir que tus desgracias, esas contra las que maldices y despotricas, son las que te mantienen atada a tu propia realidad. Observar, que los problemas de otras yo, en otras realidades, son producto de sus propios contextos y decisiones, por tanto, tus desgracias, tus tristezas, tus miedos, tus enojos, tus frustraciones son tuyas y solo tuyas... para resolverlas... para llorarlas... para golpearlas y gritarles... Te hacen ser quien eres, única (único), ante el mar de posibilidades superpuestas (yuxtapuestas?) y por ello, tan sólo por ello -como si de verdad fuera tan insignificante- deberíamos amarles... Son tus propias desgracias las que evitan que te pierdas en planos espaciales y temporales, son ellas las que te ayudan a que tengas un hogar al cual regresar.


viernes, 7 de diciembre de 2018

I’m a Bojack

Me he vuelto a meter a una crisis existencial similar a aquella de la que entré a los 8 años y salí a los 28. Aquella era una crisis del #QuienSoy, cuestionaba, claro, la relación de mis padres, si había un lugar para mí en la vida y la supuesta solución de que al encontrar el amor de mi vida y tener hijos yo tendría sentido.

Construí toda una ideología romántica que sustentaba mi solución, mi moral implicaba ser sacrificada, paciente, buena en la cama: una “mujer” en todo el sentido dictado por la norma.

Las circunstancias, creía, me habían sido desfavorables : había otra gente a la que seguro la fórmula sí les funcionaba, lo que pasaba conmigo era mala suerte o el modelaje de mi persona estaba errando: seguramente por algún lado había un manual que me diría por dónde estaban los pasadizos y o atajos secretos, la cosa era encontrarlo.

Y supongo que lo encontré, aunque no me hizo la vida más fácil sino que me obligó a revisar mis pasos y tomar las riendas de mi vida. Ya era suficiente de buscar culpables y fórmulas mágicas: todo lo que me sucedería a partir dependería de mis decisiones.

Paulatinamente este mismo manual me obligó a mirar desde otra perspectiva mi vida y en lugar de esperar a que otros respondieran por los daños que me habían hecho decidí construir con lo vivido mis propias lecciones con una moral más valemadrista. Hasta ahora esto me había funcionado por al menos 5 años   25/10/17

Llegó bebé y todo lo cambió. "Ha desmadrado todo" fue lo que pensó MamáB. Ignoró un poco lo que pretendía al escribir enesta entrada: se que no se sentía del todo a gusto con su papel de madre. Decir I'm a Bojack era verse como este personaje en el capitulo "Fish out of water". Toda impedida emocionalmente y sin embargo encargada de un bebé. El capitulo la describía perfectamente, pese a lo que todos pudieran pensar de ella como "buena madre": desde su incapacidad de hablar, hasta sus impedimento para pedir disculpas y sus lagunas emocionales. Intentó salir con todo pese a todo. Como buena madre quiso haeer todo sola y colapsó. Esta fue una entrada intento de pedir auxilio pero como muchas otras cosas se tragó su necesidad. Escribo esta nota el viernes 7 de diciembre siendo las 4:00 am, intentando dejar constancia de estos hechos, ahora que las aguas se han calmado un poco después de la crisis del 29 o 30 de noviembre (no tenemos bien el dato, han sido días largos, confusos y llenos de información). Tengo la impresión de que... no volverá a salir al público. Acá estamos llegando a la unanimidad de que es lo mejor: hay que encargarle cosas muy precisas y específicas para no saturarle, cualquier otra solicitud sería demasiado para ella. Tal vez es sólo cuestión de limpiar un poco su psique... pero la verdad es que contrasta demasiado con el resto de nuestro interior. Como sea le seguiremos cuidando.

Compersión

Mi “novia” tiene nuevo afecto y yo me siento un poco extraña.

Le llamo “novia” en privado y por cariño, es uno de los rezagos que nos ha quedado del amor romántico: decirnos “novias” permite sentirnos juntas, comprometidas y meternos un poco al infantilismo que en otras relaciones parejiles se materializa con palabras como “amor”, “bebé”, “cariño”, “ositx” y así… En nuestro “novia” ha sido desactivada la propiedad y la promesa de casorio, no gratuitamente, que quede claro:  por cinco años cuestionamos y destruimos nuestros mandatos y roles de genero,  los volvimos a armar a nuestro gusto, los volvimos a desarmar, los miramos despanzurrados, cada una se sintió perdida sin tener manual de comportamiento, tomamos conceptos, los resignificamos, los aderezamos y nos pusimos a jugar con ellos. Fuimos y somos amigas en nuestros cimientos (que son como un lego de piezas infinitamente diferentes pero hemos logrado encajar), fuimos compadres (en un estricto comportamiento masculino y mayate) y luego de una larga cadena de desgracias, buenas vivencias, aprendizajes y otras relaciones somos compañeras: un par de iguales que reconocen que se necesitan, enriquecen y abonan a la otra. Nuestra relación no es nada ingenua: sabemos que nos requerimos en aspectos económicos, políticos, emocionales, sociales, fisiológicos, de hábitat  y por cada necesidad y abono nos cuidamos, platicamos y avanzamos de maneras (después de buena chamba) lo más equitativas posibles.

Hace poco más de dos años, (a pesar de ser poliamorosas desde que nos conocimos y tener planteado que cualquier persona se podría sumar a nuestra relación por cualquiera de los dos nodos que en ese momento constituía nuestra relación), nos percatamos que todos los conflictos que habíamos tenido con intentos de relaciones “paralelas” era porque, a pesar de nuestros esfuerzos, seguíamos viviendo con jerarquías a nuestro alrededor: la gente insistía en ver dentro de la relación una dominante y una sumisa, una victima y una victimaria, una poderosa y una subordinada… y que al enterarse de lo “armoniosa” que era nuestra relación rápidamente nos subían a un pedestal. Éramos un caso de éxito de pareja monógama jerárquica, aunque no éramos monógamas y pretendíamos no ser jerárquicas. Se relacionaban con nosotras como algo “exquisito” “maravilloso” que “no debía ser roto ni perturbado”, es decir, no se relacionaban con nosotras, sino con la construcción que se hacían de nosotras. Decidimos entonces tomar el toro por los cuernos y “constituirnos” como “pareja base”: nos planteamos, juntas, ser una planicie, una plataforma para las otras personas que se relacionaran con nosotras, si tanta era la insistencia de subirnos a un pedestal y admirarnos nosotras tomaríamos el pedestal, lo achatariamos hasta crear algo plano donde otras relaciones pudieran jugar gustosamente con nosotras, divertirse, aprender, amar… entre iguales… Hasta que se cansaran y quisieran buscar una relación monógama con otra persona o bien nos dieran las gracias por lo aprendido… tal vez, eventualmente, llegaría alguien o “alguienes” que quisieran formar una horizontalidad y sumarse a nuestra verdadera dinámica…

Así cruzamos por una etapa en la que fuimos 5 en la relación: otra pareja y una chica soltera que quería formar un vinculo individual con las otras personas.  Cruzamos por meses de hermosas platicas hasta altas horas de la madrugada, queriéndonos y admirándonos les unes a les otres, jugando, enriqueciéndonos, construyendo. Hasta que un evento decisivo nos invadió: La llegada de un bebé. Ya habíamos hablado de toda la situación y la teoría de criar en un conjunto de cinco parecía viable, pero en el planteamiento uno de los miembros de “la otra” “pareja” necesitaba que ciertos requerimientos fueran llenados, entre ellos los más importantes era que el bebé debía ser, genéticamente, de ellos, “la otra pareja”. El otro miembro sin embargo, no sentía esto tan importante y ante la noticia del embarazo de mi parte asumió de lleno el reto. El último elemento de nuestra relación de cinco, la chica “soltera” decidió guardar un papel más bien de tía en la crianza del humanito en formación. Los sucesos del evento fueron descarapelando lo que hacia fuera parecía una genuina relación de pentágono y al poco tiempo nos quedamos 3 en el compromiso de la crianza. Por un buen tiempo, pese a que las tres personas que quedamos éramos amigas de tiempo atrás, en ciertas circunstancias pareció que eramos 2 + 1, es decir, mi novia y yo más nuestra amiga que se estaba constituyendo como nuestra compañera. Estos procesos tampoco son gratuitos… La verdad no entiendo porque la gente insiste en creerlos mágicos.

La relación de tres madres lleva en este momento casi 26 meses: el embarazo y la edad de bebé. El evento ha modificado a todas en lo particular y ha constituido gran parte de nuestra relación en conjunto: somos, por definirnos de un modo entendible, amigas que se aman y mamás, mamás con diversos papeles y roles en la crianza, porque explicaciones más, explicaciones menos, dentro de nuestra relación no reina la atracción sexual en todos los nodos. Luego, cada nodo ha guardado relaciones “externas”: unas que no se vinculaban de modo directo a la crianza, por tanto nos fuimos constituyendo como tres y bebé…

Así pues la nueva novia de mi novia es algo nuevo y particular.

Ha sido hermoso y rápida la conexión entre ellas. El como se habían quedado a platicar en las madrugadas y los temas que alcanzaba a escuchar que hablaban me recordaron un poco a como yo hablaba con mi novia en un inicio.: ella no suele hablar de ciertos temas con cualquiera. Comenzaron a abrazarse casi sin percatarse y pronto ella le dijo a mi novia que le gustaba, cuando mi novia ya me había comentado que ella gustaba de la otra. Hablaron de duración y profundidad en la relación, de la participación en la crianza de bebé, bebé no era impedimento, no había ningún pero, al contrario, todo era suma a lo que acá todas ya hemos sembrado. La coincidencia fue hermosa y tan mágica que de a ratos, en estos días dudo de ella: ¿esto está realmente pasando? Son como ese par de zapatos que calzan perfectamente, una fila de latas acomodadas simétricamente y delineadas en el supermercado, colores armoniosos en una acuarela que guardan una línea blanca entre el entintado. Mentalmente me siento a mirarlas. Desgracias a parte he pensado… que mañana podría morir y mi espacio, de algún modo, estaría “ocupado”: ella se parece a mi novia y se parece a mí y no lo menciono de manera narcisista. Siento que vibro con ella, y lo chistoso es que contrario a lo que piensan de las relaciones poliamorosas, en que todos deben gustar de todos, yo no necesito que ella guste de mí de manera sexual o “romántica”. La relación, el vinculo, es de “mi” “novia”. Mi novia le ha nombrado novia y ha sido raro: que la nombre con el nombre cariñoso que nosotras nos formamos me hace sentir, de cierto modo, participe de la relación, pero más me da gusto de escuchar que “mi” “novia” ha logrado una conexión tan dulce con otro alguien. Mi extrañeza también se observa en mi deseo de que les sea duradero, mucho: que puedan enriquecerse, que se gusten todos los días, que crezcan (que crezcamos, todas), que ella se sienta parte de todas nosotras, que bebé le nombre, que puedan tener ratos a solas, juntas, para que puedan conocerse y compartirse más, que se quieran, que se amen, que todas nos sintamos bien con todas, que se cuiden, que nos cuidemos…


Escrito el jueves 29 de noviembre del 2018 a las 19:50. Antes de una crisis de identidad.

P.D.  al 7 de diciembre del 2018:  Nada es gratuito

lunes, 30 de octubre de 2017

Crecer

Ella sostiene por primera vez, por voluntad propia, su pequeña sonaja y la lleva a su boca, algo que le había estado frustrando en pasados días debido a que no lo lograba. Yo muero un poco: Mi bebé está creciendo...